lunes, 26 de agosto de 2013

Ya Vamos todos a votar de los aliviadores, la profesora Carmencita Molina y el no menos genio Ramon Herrera

Porqueria total. Basura sin ningún uso. Crimen contra la humanidad. Estoy seguro que todas las grabaciones que aquí se reseñaran, tiene por lo menos algo que las salve, algo que conmueva; pero esto ni a sus propias madres les ha de ver llegado. No se puede ni ser imparcial, objetivo o bienintencionado al tratar de comentar este esperpento, pero alla voy.

Por un lado esta nuestra simpatiquisima compositora (es un decir) Carmencita Molina, quien es continuamente apreciada por componer varias canciones de corte mocho, dedicadas a las escuelas o a la niñez, aunque sea un poco mas desconocida su aportación rockanrolera con un rolon interpretado por Los Rebeldes del Rock, llamado "Nena Bailamos el Twist". En un ataque de brillantez, seguramente, se le ocurrió hacer una canción llamando al voto a favor de Luis Echeverria pero con miras especiales a jóvenes, universitarios y rockeros varios. La letra, es en lineas generales, bastante pueril y de pena ajena. Y es que una rola a favor del PRI, tiene que ser mala a fuerzas. No hay de otra. Apoyado en el ideario conservador donde patria, familia y Dios, son los ejes que forjan a la juventud y donde la intolerancia y la débil argumentación son sus defensas: "Ya vamos todos a votar por Luis. Queremos todos estudiar, queremos todos trabajar, queremos todos progresar. Por tu capacidad, por tu rectitud, amigo tu seras, en el sendero de la juventud

Pero para adornar semejante joya en la lírica mexicana, hacia falta algo semejante en lo musical. Los Aliviadores serian los mecenas/oportunistas o necesitados que grabarían esta canción merecedora de todos los abucheos. Y es que es tan mala que para tragarselo hay que tomarse ranitidinas, omeoprazoles y bajarselas con leche de magnesia. O acaso ¿es una broma pesada? No inventen

Y es asi como el rock y las expresiones juveniles son utilizadas y manejadas por los herederos del conservadurismo más rancio y proclive al fanatismo y al fundamentalismo, puntualmente serviles al poder político. Vivimos en la mentira, chido